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Los temores comunes de los padres
Existen temores comunes a todos los padres, relacionados con el crecimiento y
desarrollo del niño, y con el desconocimiento de las características propias
de cada etapa evolutiva: las rabietas, el comienzo de la escuela infantil, la
puesta de límites, etc. Estos temores se irán modificando según el hijo vaya
creciendo, ya que se sucederán momentos críticos en cada etapa del desarrollo
del niño.
Es normal que aparezcan miedos, ya que la incertidumbre va de la mano del
proceso de adopción. Sentir algunos temores, siempre y cuando no desborden la
capacidad de reacción y adaptación a las nuevas situaciones, puede ayudar a
las familias a asumir que, en ocasiones, surgen dificultades y que el camino no
siempre es fácil. Los miedos y los temores se irán disipando según se superan
con éxito las diferentes etapas. Sin embargo, si estos miedos suponen un
incremento excesivo de la ansiedad e influyen negativamente en la vida
cotidiana, sería necesario acudir a un profesional para aprender a manejarlos.
Es importante darse cuenta de que los hijos pueden tener problemas. Hay que
aceptar que todos los esfuerzos realizados y todo el amor dado, no es suficiente
garantía para que no aparezca un problema, y que el niño no tenga un conflicto
que le haga sufrir un poco. No es culpa de nadie. No es un fracaso de las
relaciones entre padres e hijos. Como cualquier otro niño, se encontrará con
dificultades propias de su desarrollo y su evolución a los que tiene que dar
respuesta. Nosotros le podemos ayudar, pero en algunas cuestiones no podemos
responder por él.
Según las atenciones que haya recibido en su lugar de origen, le resultará
más o menos difícil entender nuestro modo de hacer las cosas. Hay que estar
preparado para que los problemas de comportamiento y las dificultades escolares
aparezcan durante un tiempo en la vida del niño adoptado.
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